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Es la carne, el fluido, la mierda, realidades conocidas y repugnantes, donde siempre subyace el temor a una fisicidad contundente. A través del material carnal y animal que nos configura, nos decimos que estamos vivos y a la vez redescubrimos que somos perecederos.
De una parte somos neófilos y neófobos. El otro, lo híbrido, lo monstruoso, lo animal, es nuevo e inexplorado por vetado (...) Y es abordando contundentemente nuestra monstruosidad como liberamos nuestra oscuridad más oculta (...)
Ese animal monstruoso que nos hace escapar para al rato volver con deseos de acariciarlo, de comérselo, de follárselo.

[javi moreno // 2005]